Viaje a Filipinas: Las Terrazas de Arroz
Parece que llevo un poco de retraso… esta es la penúltima entrada sobre el viaje a Filipinas que realicé allá por Diciembre del año pasado.
En esta ocasión, Las Terrazas de Arroz fue el sitio donde pasé mi 26 cumpleaños. Las terrazas tienen cerca de 2000 años, fueron construidas en la provincia de Ifugao en las islas Filipinas. Están aproximadamente a 1500 metros de altura sobre el nivel del mar y abarcan 10.360 km² de montaña.
Este viaje fue toda una locura, empezamos un día 27 de Diciembre de noche, intentando localizar un medio de transporte hasta la zona de las terrazas de arroz, las cuales están relativamente cerca de la capital. Digo relativamente porque están a unos 200 Km de Manila, pero se tarda en llegar una noche entera en coche. Intentamos comprar billetes para ir en bus desde Manila, pero ya se habían vendido casi todos y sólo quedaban libres los asientos plegables del pasillo del autobus… a que suena bien, 8 horas de bus en un asiento plegable sin respaldo. En vista de que eso era inviable, nos decidimos a buscar un alquiler de furgonetas a las tantas de la noche con la suerte de que preguntando por la calle dimos con un par de nativos que tenían un primo que tenía una furgoneta y nos podría llevar. Así se mueven las cosas en Filipinas! Allá fuimos con dos desconocidos en taxi hasta la casa del primo quien se ofreció a llevarnos por un módico precio de (si no recuerdo mal) 15.000 pesos (unos 220€).
Esa misma noche partimos hacia las terrazas de arroz, armados con todo lo necesario para nuestra supervivencia en la hostil jungla: Doritos, patatas, chocolate y cervezas. Fue un viaje interesante, por la mañana llegamos a nuestro destino:
En lo alto de la montaña encontramos unos establecimientos bastante curiosos:
Con productos también curiosos:
Baños públicos de pago:
Y como no… McDonalds! (aunque un poco más cutre):
Es una pena que no nos diésemos cuenta que también se alquilaban cabañas rústicas con excelentes vistas:
Y qué decir de los medios de transporte…
Como ya era hora de desayunar, nos metimos en el primer antro que vimos y comimos algo que parecía arroz con una especie de guiso de carne de algo:
Todo esto bajo la atenta mirada de un mini-nativo:
Tras desayunar intentamos acceder a las zonas más remotas de las terrazas para las cuales hacía falta alquilar otro medio de transporte más rudimentario, así que no nos quedó otra que alquilarnos un Jeepney!:
Vaya construcciones que nos encontramos en la zona profunda… parecían sacadas de “Al filo de lo Imposible”
Esto es lo que se veía desde esa casa:
Llegado un punto ni siquiera el Jeepney podía pasar, así que tocaba ruta de trekking por el medio de la selva filipina, divertido hasta que empezó a diluviar y yo acabé de esta guisa:
A pie llegamos a este pueblo en el medio de las terrazas, vaya si valió la pena:
Dentro del pueblo pudimos observar cómo vivían sus habitantes. Como curiosidad, me quedo con el baño de una casa privada y el detalle del póster en la pared:
Una vez en el pueblo, no podíamos pararnos allí así que continuamos caminando por el medio de las terrazas …
… hasta que llegamos a una cascada:
Hasta aquí llegamos el día de mi cumpleaños y ahora puedo decir: Conquistado!























