Tras viajar desde Osaka hasta Filipinas, pasamos una noche en la capital: Manila. Al día siguiente teníamos el vuelo a Palawan. No voy a comentar nada de Manila ahora, ya que le dedicaré un artículo entero.
Palawan es una isla entre Malasia y Filipinas que destaca por sus cristalinas aguas y playas de ensueño. Además, al estar alejada de la capital no es tan turística como pudiera ser Boracay y se aprecia la pobreza en muchos pueblos. Esta es la ruta que seguimos en Palawan:
Tomamos tierra en Puerto Princesa y lo primero que vimos fue un aeropuerto realmente mínimo… de hecho aún no se como el piloto pudo tomar tierra en semejante pista. Cuando al avión paró estabamos a unos 20 metros de salirnos de la pista y había tomado tierra justo al principio… impresionante.
Al bajar del avión, nos dirigimos a la zona de recoger las maletas, la cual no se cómo llamar, así que dejo unas fotos que hablan por si mismas:



Tras el primer shock viendo el sistema tan avanzado de distribución de maletas, nos dirigimos a la oficina de inmigración:

Bien… tras registrarnos en el departamento de inmigración procedimos a salir del hangar/pendello y como no, nos encontramos con el medio de transporte por excelencia en la isla:

A que parece un medio de transporte seguro, fiable y consciente del medioambiente? Pues ahí nos subimos 3 personas con 3 mochilas/maletas… el cómo, aún no lo sé y de hecho aún entraban más maletas! Creo que en esa isla se pueden desafiar las leyes de la física…

Desde Puerto Princesa alquilamos una furgoneta con conductor para que nos llevase hasta Roxas, desde donde cogeríamos un barco para llegar a una especie de resort situado en una isla de unos dos kilómetros cuadrados. Esta furgoneta:

No comento el tira y afloja de precios que tuvimos que sufrir porque se haría eterno. Sólo mencionar que en Filipinas uno no va al baño sin regatear antes.
Tras varias horas para hacer unos 100Km hicimos una paradita para ir al baño y yo aproveché para sacar alguna que otra foto:

Una vez llegamos a Roxas, tras esperar una hora a que llegase el barco para recogernos (las cosas se mueven despacio en Filipinas)…

… nos dirigimos a Coco Loco Island! Donde pasaríamos unos días tostándonos al sol y bebiendo cocos. Al llegar al islote teníamos esperándonos un coco verde abierto y dispuesto para ser bebido mientras esperábamos por la cena:

Yo me pedí cangrejos… riiiiico riiiico! con arroz con ajo y un plátano para acompañar. La noche terminó con unos cuantos batidos de frutas recién preparados con un poco de Tanduay, el ron típico de Filipinas.
Continuará…