Archive for the ‘Filipinas’ Category.

Viaje a Filipinas: Boracay

Por fin he llegado al último artículo sobre el viaje a Filipinas. ¿A que no lo esperábais tan pronto?

La última parada que hicimos en Filipinas fue en Boracay, la zona de playas y turismo por excelencia. Ante todo he de decir que personalmente me gustó más Palawan, pero he de reconocer que Boracay tenía también su encanto aun siendo mucho más turístico. Según llegamos a la playa, ya teníamos esperándonos una increible puesta de sol:

Tras pasear un rato por la playa nos decidimos a darnos un homenaje, en parte porque el día anterior había sido mi cumpleaños y en la jungla no había nada para celebrarlo como es debido. Así que mariscada al canto a pie de playa:

Tras una noche de sueño reparador nos decidimos levantar por la mañana para disfrutar de la playita:

Ese mismo día llegaba mi homólogo Óscar desde Jakarta así que una vez más fuimos a recorrer la playa, esta vez de día para ver los puestos ambulantes y tiendas.

En Boracay, lo más típico es darse un masaje, a pie de playa o en tiendas especiales dedicadas a masajes…

Mientras paseábamos vimos muchos restaurantes ofreciendo el marisco a pie de playa, con lo que tu señalabas con el dedo una langosta e inmediatamente te la cocinaban y la servían lista para comer con vistas al mar.

Había también muchos resorts con un aspecto impresionante, el Mandarín por ejemplo, que tenía un bonsai GIGANTE en su entrada:

El resto del día nos dedicamos a hacer actividades acuáticas tipo moto acuática o catamarán y terrestres como montar a caballo :-)

Para rematar, pasamos el fin de año en Boracay, fue gracioso ver a un montón de guiris con sus cervezas a punto de brindar por el año nuevo y a un puñado de españoles con una caja de uvas, totalmente descolocados de cual era el reloj que marcaba las campanadas… al final, como todos los años, empacho de uvas.

Viaje a Filipinas: Las Terrazas de Arroz

Parece que llevo un poco de retraso… esta es la penúltima entrada sobre el viaje a Filipinas que realicé allá por Diciembre del año pasado.

En esta ocasión, Las Terrazas de Arroz fue el sitio donde pasé mi 26 cumpleaños. Las terrazas tienen cerca de 2000 años, fueron construidas en la provincia de Ifugao en las islas Filipinas. Están aproximadamente a 1500 metros de altura sobre el nivel del mar y abarcan 10.360 km² de montaña.

Este viaje fue toda una locura, empezamos un día 27 de Diciembre de noche, intentando localizar un medio de transporte hasta la zona de las terrazas de arroz, las cuales están relativamente cerca de la capital. Digo relativamente porque están a unos 200 Km de Manila, pero se tarda en llegar una noche entera en coche. Intentamos comprar billetes para ir en bus desde Manila, pero ya se habían vendido casi todos y sólo quedaban libres los asientos plegables del pasillo del autobus… a que suena bien, 8 horas de bus en un asiento plegable sin respaldo. En vista de que eso era inviable, nos decidimos a buscar un alquiler de furgonetas a las tantas de la noche con la suerte de que preguntando por la calle dimos con un par de nativos que tenían un primo que tenía una furgoneta y nos podría llevar. Así se mueven las cosas en Filipinas! Allá fuimos con dos desconocidos en taxi hasta la casa del primo quien se ofreció a llevarnos por un módico precio de (si no recuerdo mal) 15.000 pesos (unos 220€).

Esa misma noche partimos hacia las terrazas de arroz, armados con todo lo necesario para nuestra supervivencia en la hostil jungla: Doritos, patatas, chocolate y cervezas. Fue un viaje interesante, por la mañana llegamos a nuestro destino:

En lo alto de la montaña encontramos unos establecimientos bastante curiosos:

Con productos también curiosos:

Baños públicos de pago:

Y como no… McDonalds! (aunque un poco más cutre):

Es una pena que no nos diésemos cuenta que también se alquilaban cabañas rústicas con excelentes vistas:

Y qué decir de los medios de transporte…

Como ya era hora de desayunar, nos metimos en el primer antro que vimos y comimos algo que parecía arroz con una especie de guiso de carne de algo:

Todo esto bajo la atenta mirada de un mini-nativo:

Tras desayunar intentamos acceder a las zonas más remotas de las terrazas para las cuales hacía falta alquilar otro medio de transporte más rudimentario, así que no nos quedó otra que alquilarnos un Jeepney!:

Vaya construcciones que nos encontramos en la zona profunda… parecían sacadas de “Al filo de lo Imposible”

Esto es lo que se veía desde esa casa:

Llegado un punto ni siquiera el Jeepney podía pasar, así que tocaba ruta de trekking por el medio de la selva filipina, divertido hasta que empezó a diluviar y yo acabé de esta guisa:

A pie llegamos a este pueblo en el medio de las terrazas, vaya si valió la pena:

Dentro del pueblo pudimos observar cómo vivían sus habitantes. Como curiosidad, me quedo con el baño de una casa privada y el detalle del póster en la pared:

Una vez en el pueblo, no podíamos pararnos allí así que continuamos caminando por el medio de las terrazas …

… hasta que llegamos a una cascada:

Hasta aquí llegamos el día de mi cumpleaños y ahora puedo decir: Conquistado!

Capital de Filipinas: Manila

Voy a romper este tiempo de parón en el blog (es lo que tiene la golden week, que uno se va de vacaciones) continuando la historia de las vacaciones en Filipinas. Mucho ha sucedido desde entonces hasta ahora, pero antes acabemos lo empezado.

Manila es una ciudad curiosa, muy contaminada, pero no hay mal ambiente. Lo primero que llama la atención al llegar a la capital de Filipinas son unos extraños vehículos llamados Jeepney. Éstos son una especie de camiones-tanque reforzados, abandonados tras la Segunda Guerra Mundial por los Americanos.

Su uso es como una especie de mezcla entre bus urbano y taxi. Los paras como quien para un taxi, te metes como puedes como en un bus y te dejan en cualquier punto de la ruta que tienen preestablecida. A veces el interior del Jeepney parece una fiesta de la cantidad de gente que puede entrar ahí, todos dando botes con luces de coches por todos lados… una experiencia curiosa.

Lo segundo que llama la atención es la gran cantidad de polución que hay en el ambiente. Dicen que es una de las ciudades más contaminadas del mundo… Es curioso ver cómo el centro de la capital está salpicado de edificios nuevos y relucientes así como viejos rascacielos medio derruidos:

En Manila me encontré con muchas cosas que no esperaba, como por ejemplo verme en plena liturgia mientras paseaba por un centro comercial abarrotado de gente:

Fue entonces cuando me di cuenta de que en Filipinas se conserva la tradición de la Crucifixión, en la cual, en Semana Santa, diversos devotos se crucifican como penitencia a sus pecados cometidos. Parece increible que en los tiempos que corren aún perduren este tipo de prácticas y ritos.

Manila es una ciudad en la que tienes que estar alerta. Todo el mundo intenta timarte como puede (esto es común a casi toda Filipinas). Lo peor: Los taxistas! Los compañeros de la Oficina comercial en Manila nos comentaron algún caso de un taxista que para en el medio de la autopista y te pide más dinero; si no se lo das te quedas fuera y corres el riesgo de que se lleve tus maletas (esto ya ha pasado varias veces).

Tampoco es fuera de lo común el encontrarse guardias armados hasta los dientes por la calle:

No hay mucho más que contar de Manila, así que esto es todo por hoy.

Viaje a Filipinas: Palawan

Tras viajar desde Osaka hasta Filipinas, pasamos una noche en la capital: Manila. Al día siguiente teníamos el vuelo a Palawan. No voy a comentar nada de Manila ahora, ya que le dedicaré un artículo entero.

Palawan es una isla entre Malasia y Filipinas que destaca por sus cristalinas aguas y playas de ensueño. Además, al estar alejada de la capital no es tan turística como pudiera ser Boracay y se aprecia la pobreza en muchos pueblos. Esta es la ruta que seguimos en Palawan:

Tomamos tierra en Puerto Princesa y lo primero que vimos fue un aeropuerto realmente mínimo… de hecho aún no se como el piloto pudo tomar tierra en semejante pista. Cuando al avión paró estabamos a unos 20 metros de salirnos de la pista y había tomado tierra justo al principio… impresionante.

Al bajar del avión, nos dirigimos a la zona de recoger las maletas, la cual no se cómo llamar, así que dejo unas fotos que hablan por si mismas:

Tras el primer shock viendo el sistema tan avanzado de distribución de maletas, nos dirigimos a la oficina de inmigración:

Bien… tras registrarnos en el departamento de inmigración procedimos a salir del hangar/pendello y como no, nos encontramos con el medio de transporte por excelencia en la isla:

A que parece un medio de transporte seguro, fiable y consciente del medioambiente? Pues ahí nos subimos 3 personas con 3 mochilas/maletas… el cómo, aún no lo sé y de hecho aún entraban más maletas! Creo que en esa isla se pueden desafiar las leyes de la física…

Desde Puerto Princesa alquilamos una furgoneta con conductor para que nos llevase hasta Roxas, desde donde cogeríamos un barco para llegar a una especie de resort situado en una isla de unos dos kilómetros cuadrados. Esta furgoneta:

No comento el tira y afloja de precios que tuvimos que sufrir porque se haría eterno. Sólo mencionar que en Filipinas uno no va al baño sin regatear antes.

Tras varias horas para hacer unos 100Km hicimos una paradita para ir al baño y yo aproveché para sacar alguna que otra foto:

Una vez llegamos a Roxas, tras esperar una hora a que llegase el barco para recogernos (las cosas se mueven despacio en Filipinas)…

… nos dirigimos a Coco Loco Island! Donde pasaríamos unos días tostándonos al sol y bebiendo cocos. Al llegar al islote teníamos esperándonos un coco verde abierto y dispuesto para ser bebido mientras esperábamos por la cena:

Yo me pedí cangrejos… riiiiico riiiico! con arroz con ajo y un plátano para acompañar. La noche terminó con unos cuantos batidos de frutas recién preparados con un poco de Tanduay, el ron típico de Filipinas.

Continuará…

Primera parada antes de Filipinas: Osaka

Al fin he sacado un poco de inspiración tras todos los emails y comentarios recibidos para escribir sobre el viaje a Filipinas… más vale tarde que nunca.

Empiezo con este pequeño artículo sobre Osaka, la ciudad desde la que salimos hacia Filipinas.

Osaka no ha despertado mucho interés en mi, no se si fue por las tropecientas horas de bus que nos metimos para llegar o por lo fea que es la ciudad en si (espero no ofender a nadie, pero objetivamente Osaka es fea!) aunque dicen que la marcha es muchísimo mejor que en Tokio.

Lo único que tiene un poco de interés es el castillo de Osaka:

Dentro, el castillo es un museo de historia japonesa en el que no está permitido sacar fotos. Había alguna que otra Katana, armaduras samurai y arte japonés. Está bien pero no como para ir a Osaka por ello.

Fue curioso también el entorno del castillo, había gente bastante rara…

Un monje al pie del castillo de Osaka

Un tipo paseando a su loro por un parque lleno de gatos...

Un tipo dándole de comer a los gatos gordos...

Un tipo dándole de comer a los gatos gordos...

Sin comentarios

Yo te huelo el culo si tu me lo hueles a mi

Un ninja camuflado detrás de un cartel

Un ninja camuflado detrás de un cartel

Una horda de japas tras el concierto de un idol.

Una horda de japas tras el concierto de un idol

Un hombre pescando en el foso de barro del castillo

Un hombre pescando en el foso de barro del castillo, no mi imagino lo que podría pescar ahí

Paseamos un poco por el centro de la ciudad y nos encontramos con este curioso edificio:

El edificio Hips (caderas)

El edificio Hips (caderas)

La zona de compras:

Zara

Zara

Un Tina Turner suelto por Osaka

Un Tina Turner suelto por Osaka

También encontramos un pequeño templo muy curioso por las callejuelas de Osaka que tenía unas estatuas cubiertas de musgo a las que la gente rociaba con agua:

Estatuas cubiertas de musgo

Estatuas cubiertas de musgo

Esto es todo por hoy :-)

El próximo artículo será sobre Palawan, Filipinas.

Escapada: Filipinas

Finalizado el curso de japonés, hoy me dispongo a coger un bus hacia Osaka y mañana un avión hacia Manila. No tengo tiempo ahora mismo para relatar toda la ruta, pero puedo decir que visitaré Manila, Palawan y Boracay. Así que hasta el año que viene no va a haber más artículos.

Feliz Navidad y próspero año nuevo! no paséis mucho frío, y pensad que yo estaré bebiendo de un coco en una playa paradisíaca en Navidad (hahaha)