Capital de Filipinas: Manila

Voy a romper este tiempo de parón en el blog (es lo que tiene la golden week, que uno se va de vacaciones) continuando la historia de las vacaciones en Filipinas. Mucho ha sucedido desde entonces hasta ahora, pero antes acabemos lo empezado.

Manila es una ciudad curiosa, muy contaminada, pero no hay mal ambiente. Lo primero que llama la atención al llegar a la capital de Filipinas son unos extraños vehículos llamados Jeepney. Éstos son una especie de camiones-tanque reforzados, abandonados tras la Segunda Guerra Mundial por los Americanos.

Su uso es como una especie de mezcla entre bus urbano y taxi. Los paras como quien para un taxi, te metes como puedes como en un bus y te dejan en cualquier punto de la ruta que tienen preestablecida. A veces el interior del Jeepney parece una fiesta de la cantidad de gente que puede entrar ahí, todos dando botes con luces de coches por todos lados… una experiencia curiosa.

Lo segundo que llama la atención es la gran cantidad de polución que hay en el ambiente. Dicen que es una de las ciudades más contaminadas del mundo… Es curioso ver cómo el centro de la capital está salpicado de edificios nuevos y relucientes así como viejos rascacielos medio derruidos:

En Manila me encontré con muchas cosas que no esperaba, como por ejemplo verme en plena liturgia mientras paseaba por un centro comercial abarrotado de gente:

Fue entonces cuando me di cuenta de que en Filipinas se conserva la tradición de la Crucifixión, en la cual, en Semana Santa, diversos devotos se crucifican como penitencia a sus pecados cometidos. Parece increible que en los tiempos que corren aún perduren este tipo de prácticas y ritos.

Manila es una ciudad en la que tienes que estar alerta. Todo el mundo intenta timarte como puede (esto es común a casi toda Filipinas). Lo peor: Los taxistas! Los compañeros de la Oficina comercial en Manila nos comentaron algún caso de un taxista que para en el medio de la autopista y te pide más dinero; si no se lo das te quedas fuera y corres el riesgo de que se lleve tus maletas (esto ya ha pasado varias veces).

Tampoco es fuera de lo común el encontrarse guardias armados hasta los dientes por la calle:

No hay mucho más que contar de Manila, así que esto es todo por hoy.

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